Publicidad:
La Coctelera

basicorodriguez

3 Mayo 2007

ESPELLOS II

Fernando Botero

Ayer decidí ponerme en forma...

Pero no hay manera. No sé que hacer. ¿Qué dieta he de tomar? ¿He de comer? ¿Me debería apuntar a un gimnasio? Ya se verá.

Voy a desayunar. No, no, ¡dieta!, ¡dieta!. Pero, ¿desayuno café o tostadas?. Francamente no sé que hacer. Voy a mi cuarto y enciendo el ordenador. Me conecto a Internet y entro en todos los foros que conozco preguntando. No obtengo respuesta. Oigo que llaman a la puerta y abro. Rocío, mi vecina, sostiene una inmensa bolsa de churros. Me pregunta si me apetecen los churros para desayunar. Accedo, obviamente, y la invito a pasar. Preparo el chocolate y nos sentamos a desayunar. ¿Qué importa la dieta?. Los churros son una tentación muy fuerte.

La dieta, por lo tanto, es descartada. Pasamos al plan B: el gimnasio. Me apunté a uno. Lo primero, fue, encontrar uno cerca de mi casa. Una vez localizado, elegir la actividad. Tuve el infortunio de elegir uno grande y la lista era larga: Yudo, Taekwondo, Kendo, Aikido, etc... Fui viendo clases y al final decidí dedicarme al Kendo. Después de dos semanas estaba molido y paré. Desde luego, ¡cómo me han ido las cosas desde que decidí cuidarme!

Otro fracaso. Venga el plan C. Vamos a correr. Como en el desayuno me asaltan las dudas. ¿Dónde corro? ¿En la calle? ¿En el parque? ¿Cuánta agua me llevo? ¿Y cuándo empiezo? Así seguí, interrogante tras interrogante hasta que me decidí. A las nueve de la mañana siguiente fui a correr. Decidí coger mi MP3 y escuchar música. En un principio todo iba bien. No iría muy rápido pero al menos corría. Tenía la intención de correr media hora sin parar. A los diez minutos estaba sin aliento pero no le di importancia. A los quince empezaba a marearme, pero aún persistía. A los veinte minutos me tambaleaba hacia mi casa con náuseas. Llegué a mi casa y me tumbé hasta que se me pasó. Bueno, parece que correr tampoco es lo mío.

Ahora debería pasar al plan D. El problema es que no tengo plan D. Así que tendré que volver a los foros.

Esta vez me conecto por la tarde y en esta ocasión pregunto. “Quiero cuidarme, he probado las dietas y el deporte pero no funciona. ¿Qué hago?”

En un principio parecía que no iba a recibir respuesta, y eso me descorazonó, pero unos minutos después las respuestas empezaron a aparecer a miles. Sólo mencionaré unas cuantas pues la lista era tan larga que empleé toda la tarde en leerla. Cada persona me recomendaba algo diciendo que él o ella lo había probado y le había funcionado. Por ejemplo: “Tenis, fútbol, baloncesto, natación. Hípica, aeróbic, boxeo, etc...” Conté las diferentes opiniones y vi que la más popular era el tenis con 153 votos y el perdedor el badminton con un solo voto. Decidí hacer caso de la estadística y apuntarme al tenis.

En este improvisado plan D he pasado el peor rato de todos mis intentos de cuidarme. Lo primero fue nada más llegar. El centro me había asignado a un grupo con instructor. Este último era lo peor del grupo ya que siempre tenía un humeante cigarro en la boca y nos agotaba con instrucciones que él no seguía. Siempre llevaba una raqueta que sólo empleaba para atizarnos. Era malhumorado y altanero. Alto, grueso, impaciente y de oscuro pelo y tez tomaba gran placer en atormentar a los nuevos y yo, descubrí, era el primer nuevo en meses. El instinto atormentador se apoderó de él e intento golpearme mientras jugaba. Yo le vi venir y me agaché con el resultado de que la pelota que yo iba a golpear dió en la nariz de mi agresor. Después de este incidente las clases se discontinuaron pero yo por si acaso me desapunté. En caso de que el instructor volviese yo ya no estaría. Yo diría que mis fracasos han de cesar.

Desde el fracaso del tenis decidí no volver a calcular nada. Por eso misma razón me aferré a un último y desesperado plan. ¡El plan K! No me preguntéis porque lo llamé así, pero saber que decidí abandonar si no lo conseguía con este intento. Contra toda razón y estadística elegí el badminton. Sí, es raro, pero decidí actuar sobre este capricho y el resultado fue extremadamente extraño. Me apunté, compre mi equipo y llegué puntual como siempre. Empecé a jugar y sabía que hacer; hacía ejercicio, pero no me cansaba. Me divertía. Por primera vez desde que decidí cuidarme me divertía. Me quedé con el badminton, fui feliz y mi búsqueda concluyó.

RBV.

Jean Baptiste Simeon Chardin

servido por basicorodriguez 2 comentarios compártelo

2 comentarios · Escribe aquí tu comentario

basicorodriguez

basicorodriguez dijo

De todo esto lo importante es comenzar por menos plato y más zapato,a su pesar el bad-minton no es malo es peor el so-fá

3 Mayo 2007 | 09:48 PM

amigaeterna

amigaeterna dijo

Difícil tesitura la de ponerse en forma... muchos planes que pasan a mejor vida sólo por el hecho de no ajustarse a lo que realmente queremos... que es sofá y manta.
Mira tu por donde que yo me pasé dos meses buscando clases de Kendo como una loca... pero en mi cuidad no hay, tendré que optar por el bad-minton....
Saludos,

4 Mayo 2007 | 10:46 AM

Escribe tu comentario


Sobre mí

Fotos

basicorodriguez todavía no ha subido ninguna foto.

¡Anímale a hacerlo!

Buscar

suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):

¿Qué es esto?

Crea tu blog gratis en La Coctelera